Adolfo, el consolador
CARLOS ARES - Buenos Aires - 31/12/2001
El régimen de Promoción Industrial que benefició con impuestos a las empresas de San Luis, las obras públicas y la construcción de viviendas, le permitieron mantener una baja tasa de paro cuando todo el país estaba en recesión. Ratificó su liderazgo con el 54,9% de los votos en 1999. La decadencia del menemismo le quitó mérito a su gestión y aire a sus ambiciones presidenciales. Debió resignarse en las primarias peronistas ante Eduardo Duhalde, que a su vez perdió las elecciones de diciembre de 1999 ante De la Rúa. La reducida, sometida y siempre amenazada oposición provincial dice de que es un 'dictador' y un 'demagogo', dueño de una formidable fortuna tras casi 20 años como gobernador. Él admite que colocó al frente de la Corte Suprema provincial, máximo tribunal, a un abogado amigo, ¿pero acaso no hizo lo mismo Menem, uno de sus referentes, en la Corte Suprema del país?
Los escasos pero obstinados críticos de Rodríguez Saá disfrutaron de un momento único entre 1992 y 1993. Primero se comprobó que la gobernación repartía libros de texto en la escuela pública con fotos suyas y frases del tipo: 'El gobernador aceptó gustoso el desafío de hacer grande a la provincia y feliz a su pueblo'. Al año siguiente, después de estar casi un día desaparecido y de regresar a casa en horario nocturno con un ojo amoratado, denunció un 'intento de secuestro' organizado por su amante, Esther La Turca Sesín. Ella negó toda responsabilidad, sólo admitió que estaba con el gobernador en un hotel por horas haciendo algunas 'cositas' cuando llegaron dos hombres. El escándalo nacional duró tres meses. Se anunciaba la publicación de unas fotografías en las que podía verse a El Adolfo compartiendo algunos juegos con aparatos para la estimulación sexual. Al fin, nadie vio nada y La Turca Sesín fue condenada a 12 años de prisión por extorsión. Un asunto que desde ayer se trata nuevamente en público, pero ya en tono de broma.
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